Datos biográficos

VICENTICO VALDÉS (cu)

Cayo Hueso, La Habana, 12/10/1919 – Nueva York, 6/26/1995. Cantante, nacido y criado en ese famoso barrio que tantos buenos músicos ha dado a Cuba. Hermano menor de Alfredito Valdés, y sus dos hermanos Marcelino y Oscar fueron destacados percusionistas y éste último cantante también. En 1937 y recomendado por Alfredo, cantó en el Segundo Septeto Nacional por corto tiempo. Sustituyó después a Alfredo como cantante en la orquesta de Cheo Belén Puig, también por un tiempo. Continuando su variado entrenamiento, pasa entonces a la orquesta Cosmopolita. Había pasado pues por los tres formatos básicos de nuestra música: Conjunto, charanga y jazz band. EN 1944 decide como otros músicos cubanos de la época, probar suerte en México. Trabaja con las orquestas de Arturo Núñez, Rafael de Paz, Chucho Rodríguez y empieza a grabar para la Peerless, un repertorio básicamente de guarachas, en el estilo impuesto en aquel momento por Cascarita. En 1946 decide probar suerte en Nueva York y Noro Morales lo usa como cantante en 1947. En 1949 entra a trabajar conjuntamente con su hermano Alfredo en la orquesta de Tito Puente. En 1953 es enviado por la Seeco a La Habana a grabar con la Sonora Matancera. Esto le da una exposición mucho más grande en Cuba y toda la cuenca caribeña. Alentado por este éxito y con el respaldo disquero de la Seeco, regresa a Nueva York y funda su orquesta en 1954. En algún momento por esos años, el locutor puertorriqueño Manolín Martínez lo bautiza ―La voz elástica de la canción‖, título que parece más adecuado para un gimnasta. Viaja a Buenos Aires, México, con éxito y en 1958 está en La Habana en la reunión gigantesca que organiza Gaspar Pumarejo de músicos y cantantes cubanos ausentes de Cuba. Logra afianzarse como solista, que graba frecuentemente (hace unos 50 Lp‘s en su carrera) y que viaja desde su base newyorquina a cubrir compromisos en todo el continente. Su voz era inconfundible, y tenía un estilo muy propio, jugando con el tiempo, alargando y acortando la frase musical a su estilo. Sin integrarse plenamente en el feeling, había mucho de esta modalidad en su forma de cantar y repertorio; grabó muchas de las magníficas canciones de Marta Valdés. Estaba atento a los cambios de gustos entre su público, e hizo crossover al revés, cantando con letras en español baladas populares americanas como Honey, Strangers in the night, etc. Como otros casos, no fue muy conocido en Cuba pues su carrera se desarrolló casi toda fuera de ésta. Ramírez Bedoya, obra citada, pág.260.Rafael Lam, ―Polvo de estrellas‖Ed. Adagio, La Habana, 2008,p.255. (Díaz Ayala, Cristóbal 1994. Cuba canta y baila: discografía de la música cubana 1898–1925)

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